Aula de Filosofía de Eugenio Sánchez Bravo

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Texto PAU Nietzsche: Crepúsculo de los ídolos

Friedrich Nietzsche en 1867

Nietzsche: Crepúsculo de los ídolos.

Nietzsche: Crepúsculo de los ídolos (Capítulos: La “razón” en la filosofía y Cómo el «mundo verdadero» acabó convirtiéndose en una fábula), Alianza Editorial, Madrid 1973, p.45-52.

1. La “Razón” en la filosofía

Este capítulo es una crítica a la metafísica occidental que, por miedo a lo problemático y terrible de la vida, ha construido un mundo inteligible que en realidad es nada, no-ser. Al mismo tiempo, se critica el privilegio que los filósofos han otorgado a la razón frente a los sentidos (excepto Heráclito) puesto que la razón les permite abandonar este mundo para dedicarse a la contemplación de las Ideas. También se acusa a los filósofos de colocar lo último (las Ideas) como lo primero, como lo que verdaderamente es, como sustancia, como causa sui.

Nietzsche aclara, además, cuál es el origen de los errores de la metafísica y los halla en el lenguaje, en los supuesta evidencia de los hechos internos: el yo, la voluntad. Este es el origen de la “cosa”, la “sustancia”.

a) Idiosincrasia: Egipticismo: Momias conceptuales: Sensibilidad: Cuerpo

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¿Me pregunta usted qué cosas son idiosincrasia en los filósofos?…

Nietzsche se pregunta por características peculiares, específicas de los filósofos. Sin embargo, esta es ya una primera muestra de su ironía, de su “mala leche”. La expresión “idiosincrasia” la emplea Nietzsche en su sentido habitual de peculiaridad, pero aludiendo al mismo tiempo a su parecido con la palabra idiotez.

Por ejemplo, su falta de sentido histórico, su odio a la noción misma de devenir, su egipticismo.

La expresión “falta de sentido histórico” se refiere a la incapacidad del filósofo para reconocer que la temporalidad es un rasgo insoslayable del mundo. Desde Parménides se entiende que al Ser le pertenece la eternidad. También se le atribuye la inmutabilidad: por ello el filósofo también odia todo aquello que esté afectado por el cambio, por el devenir. Concluye Nietzsche que la idiosincrasia del filósofo es el egipticismo, es decir, el aprecio desmedido por una vida más allá de la muerte, por la conservación, por la perdurabilidad, por la eternidad. Es propio de la cultura egipcia la voluntad de negar el tiempo. Con esta crítica Nietzsche sitúa el origen del error metafísico no en su adorada Grecia sino en el decadente imperio egipcio. Platón, infiel al espíritu griego, se dejó conquistar en sus viajes por el odio egipcio al devenir, al tiempo, a la vida.

Nótese que la frase presenta una gradación ascendente de agresividad, un ejemplo de la musicalidad de la prosa de Nietzsche.

Ellos creen otorgar un honor a una cosa cuando la deshistorizan, sub specie aeterni [desde la perspectiva de lo eterno],— cuando hacen de ella una momia.

Para el filósofo una cosa es más honorable si no está afectada por el tiempo sino que, por el contrario, está marcada por la eternidad, si es posible situarla sub specie aeterni. Naturalmente vida y eternidad son incompatibles por lo que marcar algo con el calificativo de eterno es matarlo, amortajarlo y “momificarlo”. De esta manera Nietzsche continúa explotando las connotaciones del “egipticismo”, la “idiosincrasia” del filósofo.

Todo lo que los filósofos han venido manejando desde hace milenios fueron momias conceptuales; de sus manos no salió vivo nada real.

Nietzsche concreta el significado de la expresión momia: se refiere a momias conceptuales, que no son más que las Ideas de Platón, esos conceptos eternos e inmutables pero inexistentes a los que Platón dio entrada en la filosofía “hace milenios”.

Matan, rellenan de paja, esos señores idólatras de los conceptos, cuando adoran, —se vuelven mortalmente peligrosos para todo, cuando adoran.

Los filósofos “matan”. Para Nietzsche el salto desde la existencia individual al concepto o Idea implica necesariamente la muerte del individuo. Piénsese en la diferencia que existe entre un cuerpo bello, vivo, tangible y caliente, y la Idea de Belleza, tan abstracta, tan lejana y tan fría. Cuando el filósofo crea su Idea, su momia, mata al individuo que le da origen. La creación del concepto o Idea implica la disecación del cadáver, su evisceración y relleno para que lo muerto tenga aspecto de vivo.

Disecar cadáveres para el uso del cuerpo en la otra vida es asunto de gentes bárbaras, primitivas, “idólatras”. Los filósofos adquieren el aspecto de una tribu peligrosa capaz de las prácticas más macabras para satisfacer sus supersticiones, sus perversiones.

La muerte, el cambio, la vejez, así como la procreación y el crecimiento son para ellos objeciones, —incluso refutaciones.

La perversión del filósofo es la condena de la vida por su miedo a la vejez, a la muerte, a la procreación. Un mundo afectado por estas características es un mundo que queda refutado. El origen del desprecio de Platón por el mundo sensible es su miedo a las “imperfecciones” de la vida, su falta de ánimo para enfrentar una existencia inevitablemente devorada por el tiempo.

Lo que es no deviene; lo que deviene no es

Esta es la síntesis del error metafísico que arrastramos desde Parménides: el ser es inmutable, no deviene, mientras que el mundo sensible, afectado por el tiempo y por el cambio, es una ilusión, una sombra, un engaño y, no sólo eso, también es pecado, algo de lo que el filósofo debe purificarse.

Ahora bien, todos ellos creen, incluso con desesperación, en lo que es.

Golpes a la filosofía de Platón: las Ideas no son objeto de ciencia sino de creencia. Creencia, además, “desesperada”. ¿Por qué desesperada? Porque tiene su origen en el miedo a la muerte y el deseo rastrero de permanecer, de perdurar.

Mas como no pueden apoderarse de ello, buscan razones de por qué se les retiene. “Tiene que haber una ilusión, un engaño en el hecho de que no percibamos lo que es: ¿dónde se esconde el engañador?”—”Lo tenemos, gritan dichosos, ¡es la sensibilidad!

La sensibilidad, ese defecto que nos convierte en mortales bicéfalos (Parménides) o que nos mantiene encadenados en el fondo de la caverna (Platón) es el engañador, la impureza que nos aparta del verdadero camino del ser.

Obsérvese como Nietzsche explota las connotaciones de la comparación de los filósofos con una horda salvaje que persigue y captura al chivo expiatorio de sus males -la sensibilidad- para ejecutarlo.

Estos sentidos, que también en otros aspectos son tan inmorales, nos engañan acerca del mundo verdadero.

Que los sentidos nos engañan acerca del mundo verdadero, de lo que es, está claro desde Parménides y Platón. Pero no sólo nos engañan también nos corrompen. Apreciar los sentidos es propio de una conducta inmoral, pecaminosa.

Moraleja: deshacerse del engaño de los sentidos, del devenir de la historia (Historie), de la mentira, —la historia: no es más que fe en los sentidos, fe en la mentira.

Primera máxima de la filosofía platónica: abandonar la caverna. Los que eligen el cambio, el devenir, se apartan del saber y se dejan arrastrar por una fe ciega en “los sentidos”, los máximos engañadores.

Moraleja: decir no a todo lo que otorga fe a los sentidos, a todo el resto de la humanidad; todo él es “pueblo“,

Segunda máxima de la filosofía platónica: Todo el que permanezca fiel a los sentidos pertenece a la clase social más baja, es “pueblo”. En la separación de las clases sociales que hace Platón, el filósofo, la razón, representa a la clase superior mientras que la mayoría, los inferiores, son aquellos que permanecen ligados a lo sensible y a la parte apetitiva del alma, la parte inmoral y pecaminosa.

Es extraño que Nietzsche de la razón a la mayoría, al pueblo, frente a la minoría. Generalmente, su planteamiento es el opuesto: el pueblo, la chusma, los esclavos son siempre mayoría que oprime a una minoría.

¡Ser filósofo, ser momia, representar el monótono-teísmo con una mímica de sepulturero!—

El filósofo termina por convertirse en aquello que ha creado: momias. Eso implica que el filósofo termina matando la vida dentro de sí. Recuérdese a Platón: filosofar es prepararse para morir. El Ser de Parménides y Platón termina por encontrar su máxima expresión en la Idea de Dios con la llegada del cristianismo. El filósofo entonces se convierte en abanderado del “monótono-teísmo” -reunión de los conceptos monótono y monoteísmo- y adquiere un tenebroso aspecto de sepulturero.

Nietzsche hace gala aquí de una fina ironía: los filósofos, adoradores del Ser y enterradores de la Vida, se caracterizan por ser mortalmente monótonos, mortalmente aburridos.

¡Y, sobre todo, fuera el cuerpo, esa lamentable ideé fixe (idea fija) de los sentidos!, sujeto a todos los errores de la lógica que existen, refutado, incluso hasta lo imposible, aun cuando es lo bastante insolente para, comportarse como si fuera real!…”

Sin embargo, hay algo que todavía se resiste a la negación filosófica del mundo de los sentidos, algo que la razón -la lógica- no puede someter del todo, algo que la religión nos adiestra para que lo refutemos pero que siempre protesta, el muy insolente: el cuerpo.

b) Heráclito: sentidos: pluralidad: modificación. Duración: unidad. Razón: sustancia: coseidad: ser: ficción. Mundo aparente: mundo verdadero.

2 Pongo a un lado, con gran reverencia, el nombre de Heráclito.

Al margen del resto de los filósofos-enterradores coloca Nietzsche a Heráclito, por su defensa de los sentidos, del devenir, del cambio, de la apariencia frente a la lógica de la identidad de Parménides y la Escuela de Elea.

Mientras que el resto del pueblo de los filósofos rechazaba el testimonio de los sentidos porque éstos mostraban pluralidad y modificación, él rechazó su testimonio porque mostraban las cosas como si tuvieran duración y unidad.

El “pueblo de los filósofos” rechazó desde el principio el testimonio de los sentidos porque mostraban pluralidad y modificación. Podemos ver un claro ejemplo de esto en las argumentaciones de Parménides en contra de la realidad de aquello que o bien es múltiple o bien cambia. Además, obsérvese que aquí Nietzsche utiliza la palabra “pueblo” en el sentido despectivo que le es particular.

Sin embargo, tampoco Heráclito creyó en los sentidos porque pensaba que no mostraban suficientemente el cambio constante que ocurre en el mundo. Para Heráclito “no es posible bañarse dos veces en el mismo río” pero nuestros sentidos nos hacen pensar que el mismo río permanece siempre ahí.

También Heráclito fue injusto con los sentidos. Estos no mienten ni del modo como creen los eléatas ni del modo como creía él, —no mienten de ninguna manera.

Según Nietzsche, los sentidos no mienten en absoluto, ni como Heráclito, ni los como los eléatas pensaban

Lo que nosotros hacemos de su testimonio, eso es lo que introduce la mentira, por ejemplo, la mentira de la unidad, la mentira de la coseidad, de la sustancia, de la duración

El origen de los conceptos metafísicos no está en la información que nos aportan los sentidos sino en lo que nosotros hacemos luego con dicha información. Somos nosotros los que introducimos las mentiras de la unidad, coseidad, sustancia y duración para dar consistencia a un mundo que es permanente y perpetuo cambio.

Es interesante observar como utiliza Nietzsche la palabra duración. Primero, dos párrafos más arriba, la duración es una de las causas por las que Heráclito desprecia a los sentidos puesto que estos nos muestran cosas que duran en el tiempo cuando en realidad lo que hay es cambio: el mismo río perdura según nuestros sentidos aunque de hecho ya no sea en absoluto el mismo. Segundo, frente al radicalismo de Heráclito, Nietzsche defiende a los sentidos y, por tanto, la duración y la unidad que estos nos muestran. Tercero, en este párrafo, Nietzsche habla de la mentira de la duración, equiparándola a la mentira de la sustancia, la unidad y la coseidad.

La “razón” es la causa de que nosotros falseemos el testimonio de los sentidos. Mostrando el devenir, el perecer, el cambio, los sentidos no mienten…

El origen del error metafísico está en la razón: es ésta la que falsea la información de los sentidos introduciendo las mentiras de la coseidad, la sustancia y la duración. Es decir, los sentidos nos muestran devenir, perecer, cambio y la razón, asustada por la fugacidad del tiempo, introduce la permanencia, eternidad e inmutabilidad en el ser.

Pero Heráclito tendrá eternamente razón al decir que el ser es una ficción vacía.

A pesar del desacuerdo con Heráclito acerca del testimonio de los sentidos Nietzsche plantea una acuerdo básico con él: el ser de los filósofos es una invención llevada a cabo por la razón. No es real

El mundo “aparente” es el único: el “mundo verdadero” no es más que un añadido mentiroso

Lo real es el devenir, el perecer, el cambio, lo que la tradición filosófica ha llamado desde Platón y Parménides el “mundo aparente” contraponiéndolo a un falso “mundo verdadero”.

c) Los sentidos. La nariz. La ciencia. Metafísica, teología, psicología, teoría del conocimiento. lógica y matemáticas.

3 —¡Y qué sutiles instrumentos de observación tenemos en nuestros sentidos!

Nietzsche, frente a la tradición filosófica occidental de carácter platónico, se esfuerza en una revalorización de los sentidos, al igual que Heráclito.

Esa nariz, por ejemplo, de la que ningún filósofo ha hablado todavía con veneración y gratitud, es hasta este momento incluso el más delicado de los instrumentos que están a nuestra disposición: es capaz de registrar incluso diferencias mínimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra.

En Ecce homo dice Nietzsche a propósito de su “nariz”: “Mi instinto de limpieza posee una susceptibilidad realmente inquietante, de modo que percibo fisiológicamente -huelo- la proximidad o -¿qué digo?- lo más íntimo, las “vísceras” de toda alma… Esta sensibilidad me proporciona antenas psicológicas con las que palpo todos los secretos y los aprisiono con la mano: ya casi al primer contacto cobro consciencia de la mucha suciedad escondida en el fondo de ciertas naturaleza, debida acaso a la mala sangre, pero recubierta de barniz por la educación.” (p. 33) “Yo soy el primero que ha descubierto la verdad, debido a que he sido el primero en sentir – en oler – la mentira como mentira… Mi genio está en mi nariz.” (p. 123). Nietzsche acusa a la civilización occidental de esconder tras sus grandes ideas (Dios, el Bien, la Verdad…) una tendencia antivital, una renuncia a este mundo, un afán de otro mundo. Está claro que lo contrario de la vida de este mundo es la muerte y lo propio de los muertos es oler fatal. Por eso Nietzsche dice que su nariz le ha inspirado toda su filosofía porque ha sido capaz de oler la podredumbre que se oculta tras las bellas Ideas de Occidente.

Hoy nosotros poseemos ciencia exactamente en la medida en que nos hemos decidido a aceptar el testimonio de los sentidos, —en que hemos aprendido a seguir aguzándolos, armándolos, pensándolos hasta el final.

El testimonio de los sentidos es el origen de la verdad científica: el método de la triunfante nueva ciencia instaurada por Galileo se fundamenta en el valor concedido a la experiencia, una experiencia que es continuamente mejorada mediante instrumentos de observación cada vez técnicamente más perfectos.

El resto es un aborto y todavía-no-ciencia: quiero decir, metafísica, teología, psicología, teoría del conocimiento.

Nietzsche critica abiertamente todo conocimiento no basado en los sentidos puesto que es o bien un aborto, un conocimiento imposible y monstruoso muerto antes de nacer, como puede ser la metafísica o la teología, o bien un saber que todavía no ha alcanzado el grado de ciencia pero que pudiera llegar a hacerlo en el futuro, como la psicología o la teoría del conocimiento.

O ciencia formal, teoría de los signos: como la lógica, y esa lógica aplicada, la matemática. En ellas la realidad no llega a aparecer, ni siquiera como problema; y tampoco como la cuestión de qué valor tiene en general ese convencionalismo de signos que es la lógica.—

Otra posibilidad de conocimiento que no está basado en el testimonio de los sentidos es el propio de las ciencias formales como las matemáticas y la lógica que evidentemente no roza en absoluto el problema de la realidad.

d) Otra idiosincrasia: lo último y lo primero. Conceptos supremos. Causa sui. Dios. Enfermos tejedores de telarañas.

4La otra idiosincrasia de los filósofos no es menos peligrosa: consiste en confundir lo último y lo primero.

La primera idiosincrasia de los filósofos es su egipticismo, su “mímica de sepultureros”. La otra peculiaridad de la tradición filosófica es también muy peligrosa. Consiste en confundir lo último con lo primero. Lo último son los conceptos metafísicos que necesariamente son posteriores a nuestra experiencia sensible: es evidente que la idea de Belleza es una generalización posterior a nuestra visión de los cuerpos bellos, de las acciones bellas, etc. Sin embargo, el filósofo coloca la idea de Belleza como lo primero, es decir, como causa de los cuerpos y las acciones bellas. Esta es la esencia de la teoría de las ideas de Platón: las cosas son lo que son porque participan o imitan a las Ideas. La metafísica, tal como Nietzsche la ve, es de hecho el mundo al revés, el mundo invertido.

Ponen al comienzo, como comienzo, lo que viene al final—¡por desgracia!—, ¡pues no debería siquiera venir!—los “conceptos supremos“, es decir, los conceptos más generales, los más vacíos, el último humo de la realidad que se evapora.

La tradición filosófica desde Platón coloca los conceptos al comienzo. Los conceptos, que en verdad no son nada real sino meras generalizaciones, devienen causa y origen de la verdadera realidad. Estos conceptos no son más que el “último humo” de la realidad. Para explicar esta metáfora basta pensar en qué queda de la Idea de Belleza cuando le sustraemos la realidad tangible de un cuerpo bello.

Esto es, una vez más, sólo expresión de su modo de venerar: a lo superior no le es lícito provenir de lo inferior, no le es lícito provenir de nada…

Para venerar, para honrar, para “adorar” a los conceptos el filósofo niega que los conceptos tengan su origen en el mundo sensible, en lo inferior. Los conceptos son eternos, no tienen su origen en nada. Obsérvese aquí otro rasgo de la teoría platónica de las Ideas: Las Ideas son anteriores a sus imitaciones en el mundo sensible.

Moraleja: todo lo que es de primer rango tiene que ser causa sui [causa de sí mismo].

Para que los conceptos puedan ser comienzo de un modo absoluto han de ser causa de sí mismos, causa sui. Así las Ideas platónicas que se imponen incluso sobre el Demiurgo.

El proceder de algo distinto es considerado como una objeción, como algo que pone en entredicho el valor.

Tener su origen en algo distinto, por ejemplo, en el mundo sensible hace que el concepto se devalúe.

Todos los valores supremos son de primer rango, ninguno de los conceptos supremos, lo existente, lo incondicionado, lo bueno, lo verdadero, lo perfecto —ninguno de ellos puede haber devenido, por consiguiente tiene que ser causa sui.

Todos los conceptos supremos, todos los valores supremos son causa sui: lo existente (lo que realmente es en contraposición a lo que es mera sombra o engaño, el interior de la caverna platónica), lo incondicionado (el noumenon kantiano en contraposición a la apariencia fenoménica), lo bueno, lo verdadero, lo perfecto… nada de esto puede estar sujeto al devenir, al tiempo, han de ser realidades eternas.

Mas ninguna de esas cosas puede ser tampoco desigual una de otra, no puede estar en contradicción consigo misma… Con esto tienen los filósofos su estupendo concepto “Dios“…

Todos los conceptos supremos han de coincidir en uno que los reúna a todos: Dios.

Lo último, lo más tenue, lo mas vacío es puesto como lo primero, como causa en sí, como ens realissimum [ente realísimo]…

El mundo al revés. Dios, lo último de lo último, es colocado como lo primero. Lo menos real, “el último humo”, es ahora ente realísimo.

¡Que la humanidad haya tenido que tomar en serio las dolencias cerebrales de unos enfermos tejedores de telarañas!—¡Y lo ha pagado caro!…

Nietzsche aprovecha lo dicho en el primer párrafo sobre el egipticismo de los filósofos para golpear con el martillo. Los filósofos son como las arañas que atrapan a sus víctimas y luego les chupan la vida hasta dejarlas secas. Así actúan los filósofos con la realidad, terminan matándola en favor de un mundo que no existe. Nihilismo y resentimiento en acción: eso es la filosofía.

e) La apariencia. El error: Los sentidos: La razón. El lenguaje. Psicología primitiva, fetichismo: el yo y la voluntad, “ser” y “cosa”. Filosofía griega: Platón, las categorías de la razón, la empiria. Eléatas, Demócrito. Dios y la gramática.

5 —Contraponemos a esto, por fin, el modo tan distinto como nosotros (— digo nosotros por cortesía…) vemos el problema del error y de la apariencia.

Nietzsche expone en este parágrafo su opinión sobre el problema clásico de la metafísica: la dualidad realidad/apariencia. Obsérvese de nuevo la ironía del “nosotros”, pura cortesía.

En otro tiempo se tomaba la modificación, el cambio, el devenir en general como prueba de apariencia, como signo de que ahí tiene que haber algo que nos induce a error.

Critica a la tradición filosófica dominada por el platonismo. Antes el error y la apariencia se creía que estaban del lado de lo cambiante, del devenir. Piénsese una vez más en la tradición Parménides, Platón, Descartes…

Hoy, a la inversa, en la exacta medida en que el prejuicio de la razón nos fuerza a asignar unidad, identidad, duración, sustancia, causa, coseidad, ser, nos vemos en cierto modo cogidos en el error, necesitados del error;

Tras la crisis de la metafísica y la muerte de Dios es evidente para Nietzsche, que el error está allí donde el prejuicio de la razón nos obliga a hablar de unidad, identidad, sustancia, cosa, duración. Estas categorías de la razón son un error, una apariencia en la que estamos atrapados, de la que estamos necesitados para sobrevivir. Para Nietzsche la única justificación de las categorías de la razón es su capacidad para favorecer la vida, para conservar la especie. Es Nietzsche a este respecto un claro defensor del pragmatismo.

aun cuando basándonos en una verificación rigurosa, dentro de nosotros estemos muy seguros de que es ahí donde está el error.

A pesar de que las categorías de la razón nos sean útiles no cabe duda de que tras una verificación rigurosa observaríamos que son ellas las que hablan de un mundo engañoso, aparente. El mundo verdadero es un mundo cambiante, devenir perpetuo y las categorías de la razón no son más que un boceto del mundo que utilizamos como guía pero que no tiene fundamento alguno de verdad.

Ocurre con esto lo mismo que con los movimientos de una gran constelación: en éstos el error tiene como abogado permanente a nuestro ojo, allí a nuestro lenguaje.

Para aclarar estas consideraciones Nietzsche expone una metáfora muy clara: al igual que cuando contemplamos el movimiento de una constelación nuestro ojo nos engaña sistemáticamente haciéndonos creer que es la constelación quien se mueve, en el problema realidad/apariencia el abogado permanente de nuestro error es el lenguaje.

Por su génesis el lenguaje pertenece a la época de la forma más rudimentaria de psicología: penetramos en un fetichismo grosero cuando adquirimos consciencia de los presupuestos básicos de la metafísica del lenguaje, dicho con claridad: de la razón.

Así, el lenguaje nace al tiempo que la psicología rudimentaria del hombre primitivo. De éstos no podía esperarse más que un fetichismo grosero, es decir, una vida espiritual dominada por la idolatría y la superstición. Pero en lugar de superar este estado hemos perpetuado la adoración a esos falsos ídolos que subyacen a nuestro lenguaje y a la razón. Obsérvese cómo Nietzsche vuelve a comparar a los filósofos con una tribu primitiva ansiosa por adorar a sus ídolos.

Ese fetichismo ve en todas partes agentes y acciones: cree que la voluntad es la causa en general; cree en el “yo“, cree que el yo es un ser, que el yo es una sustancia, y proyecta sobre todas las cosas la creencia en la sustancia-yo—así es como crea el concepto de “cosa“…

El primer dato evidente que el sujeto percibe es su propio yo, una voluntad, una causa que produce efectos. Es decir, percibimos el yo como algo que permanece en nosotros debajo de los cambios que nos afectan. Este primer dato se convierte en un fetiche y es aplicado a todo lo que nos rodea. Como ejemplo podemos pensar en los dioses de la mitología: cualquier fenómeno de la naturaleza era interpretado como el producto de un yo (un dios) que lo provocaba. Esta extensión del yo a todo lo que ocurre en el mundo es el origen del concepto “ser” o “cosa”, de algo que permanece debajo de los cambios, y se expresa en el lenguaje en la estructura sujeto-predicado.

El ser añadido con el pensamiento, es introducido subrepticiamente en todas partes como causa; del concepto “yo” es del que se sigue, como derivado, el concepto “ser“…

Introducimos el ser en el mundo porque en todo terminamos viendo una sustancia-causa (derivado del yo-causa) que es sujeto de los accidentes, sus efectos.

Al comienzo está ese grande y funesto error de que la voluntad es algo que produce efectos,— de que la voluntad es una facultad… Hoy sabemos que no es más que una palabra

Al comienzo del error metafísico está no sólo el error del lenguaje sino también el error de la voluntad, ese prejuicio primitivo, rudimentario por el que pensamos que somos sujetos que “duran”, permanecen, causas de nuestras acciones. Hoy, afirma Nietzsche, sabemos que la voluntad no es más que una palabra. Ya conocemos las críticas de Nietzsche a la idea de voluntad libre: ésta junto con la idea de pecado no es más que un invento de los teólogos para poder culpar y castigar. Nietzsche entiende que cada individuo es un fragmento de destino.

Mucho más tarde, en un mundo mil veces más ilustrado, llegó a la consciencia de los filósofos, para su sorpresa, la seguridad, la certeza subjetiva en el manejo de las categorías de la razón: ellos sacaron la conclusión de que esas categorías no podían proceder de la empiria,—la empiria entera, decían, está, en efecto, en contradicción con ellas.

Más tarde, cuenta Nietzsche, en un mundo mil veces más ilustrado, la Grecia clásica, les pareció que tales conceptos, las categorías de la razón (sustancia, causa, unidad…) no podían provenir de la experiencia, de la empiria, pues lo que los sentidos mostraban era diferencia, devenir, y lo que esos conceptos expresaban era semejanza, unidad, eternidad.

¿De dónde proceden, pues?—Y tanto en India como en Grecia se cometió el mismo error: “nosotros tenemos que haber habitado ya alguna vez en un mundo más alto (—en lugar de en un mundo mucho más bajo: ¡lo cual habría sido la verdad!), nosotros tenemos que haber sido divinos. ¡Pues poseemos la razón!”…

Como solución se propuso la anámnesis platónica: los metafísicos pensaron que el hombre, para conocer tales conceptos, tuvo que haber habitado en un mundo mucho más alto, el mundo de las Ideas. Para Nietzsche este mundo no es más alto sino más bajo pues es el producto del resentimiento hacia la vida, es el producto de una voluntad débil, de una vida decadente.

De hecho, hasta ahora nada ha tenido una fuerza persuasiva más ingenua que el error acerca del ser, tal como fue formulado, por ejemplo, por los eléatas: ¡ese error tiene en favor suyo, en efecto, cada palabra, cada frase que nosotros pronunciamos!

El error de la razón, el error del “ser”, tiene su origen en el lenguaje y cada frase que pronunciamos lo refuerza puesto que el lenguaje no se adapta a la diferencia que nos muestran los sentidos sino que se esfuerza en ponerla entre paréntesis para quedarse con la sustancia, con la esencia. Es decir, los conceptos buscan lo semejante, la unidad olvidando la pluralidad, el devenir, el cambio. Desde el momento en que empezamos a hablar ya disguimos sujeto de predicado siendo el sujeto aquello que permanece, que no cambia. Pensemos también en la palabra yo, es un concepto que designa mi identidad, aquello que permanece de mí a través del tiempo. El lenguaje es es el origen del error acerca del ser.

También los adversarios de los eléatas sucumbieron a la seducción de su concepto de ser: entre otros Demócrito, cuando inventó su átomo

Parménidessucumbió a este error y también Demócrito pues aunque pertenecieron a escuelas opuestas identificar el ser como aquello que permanece y no cambia. Parménides, de la Escuela de Elea seducida por la religión y las matemáticas, y Demócrito, de la Escuela Jónica, materialista y científica, concluyeron igual, es decir, que el ser no era lo que se daba a los sentidos sino inmutable, eterno,  verdadero, perfecto. Estas son características que comparten tanto el ser de Parménides como el átomo de Demócrito.

La “razón” en el lenguaje: ¡oh, que vieja hembra engañadora! Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática

Ya que el origen del error metafísico es es la razón oculta en el lenguaje Nietzsche usa una comparación bastante misógina para ridiculizarlo. Ese razón “habladora” que inventa el ser es comparado con esas viejas de iglesia, tan familiares a Nietzsche, que no hacen sino difundir falsedades y calumnias.

Termina Nietzsche con una ironía: Dios, el ser o sustancia por excelencia, es consecuencia del error metafísico que tiene su origen en el lenguaje y la razón. Nietzsche cree que no podremos prescindir de Dios mientras sigamos usando el lenguaje. Estamos cogidos por el error metafísico del mismo modo en que Kant hablaba de la ilusión trascendental: no conocemos la respuesta a las preguntas metafísicas pero no podemos dejar de hacerlas.

f) Cuatro tesis. Primera: mundo aparente. Segunda: “mundo verdadero” ilusión óptico-moral. Tercera: venganza contra la vida. Cuarta: vida descendente. El artista ama la apariencia, es dionisíaco.

6 Se me estará agradecido si condenso un conocimiento tan esencial, tan nuevo, en cuatro tesis: así facilito la comprensión, así provoco la contradicción.

Nietzsche expone lo dicho hasta aquí en cuatro tesis para facilitar la comprensión y provocar la controversia. El estilo literario de Nietzsche no es expositivo, es retórico, polemista, persuasivo.

Primera tesis. Las razones por las que “este” mundo ha sido calificado de aparente fundamentan, antes bien, su realidad—otra especie distinta de realidad es absolutamente indemostrable.

Primera tesis: Según Parménides y Platón este mundo es sólo apariencia porque está afectado por el cambio. Para Nietzsche esto, más que una prueba en contra, es en realidad un argumento a favor puesto que el único mundo que conocemos es el que cambia. Una realidad diferente, el verdadero Ser, el mundo de las Ideas, es indemostrable puesto que no ha estado ni está ni estará a nuestro alcance.

Segunda tesis. Los signos distintivos que han sido asignados al “ser verdadero” de las cosas son los signos distintivos del no-ser, de la nada,—a base de ponerlo en contradicción con el mundo real es como se ha construido el “mundo verdadero“: un mundo aparente de hecho, en cuanto es meramente una ilusión óptico-moral.

Segunda tesis: Los signos distintivos del “mundo verdadero” (eterno, inmutable, perfecto…) son signos del no-ser, de la nada, puesto que se le han otorgado por negación de lo que podemos ver en “este” mundo. Ese “mundo verdadero” es una ilusión óptico-moral. Esto es, una ilusión, porque no existe o es fruto de nuestro lenguaje, y moral, porque su origen está en la condena de la vida.

Tercera tesis. Inventar fábulas acerca de “otro” mundo distinto de éste no tiene sentido, presuponiendo que no domine en nosotros un instinto de calumnia, de empequeñecimiento, de recelo frente a la vida: en este último caso tomamos venganza de la vida con la fantasmagoría de “otra” vida distinta de ésta, “mejor” que ésta.

Tercera tesis: Creer en el “mundo verdadero” es un síntoma de venganza contra esta vida, es síntoma dominada por un instinto de calumnia, de empequeñecimiento, de recelo frente a la verdadera vida. Nietzsche se refiere aquí a lo que hemos llamado el origen psicológico de la metafísica.

Cuarta tesis. Dividir el mundo en un mundo “verdadero” y en un mundo “aparente”, ya sea al modo del cristianismo, ya sea al modo de Kant (en última instancia, un cristiano alevoso), es únicamente una sugestión de la décadence,—un síntoma de vida descendente

Cuarta tesis: Creer en el “mundo verdadero”, ya sea al modo cristiano (fe), ya sea al modo kantiano (razón práctica) es un síntoma de vida descendente, de una vida incapaz de soportar lo problemático y terrible que hay en “este mundo”. Obsérvese que Kant es calificado de cristiano alevoso: de un modo premeditado había negado las Ideas de la Razón en su Crítica de la Razón Pura para después recuperarlas como postulados de la razón práctica.

El hecho de que el artista estime más la apariencia que la realidad no constituye una objeción contra esta tesis. Pues “la apariencia” significa aquí la realidad una vez más, sólo que seleccionada, reforzada, corregida… El artista trágico no es un pesimista — dice precisamente incluso a todo lo problemático y terrible, es dionisíaco

El hecho de que el artista ame más la apariencia que el mundo real no significa que se coloque del lado de la metafísica y del cristianismo. El artista trágico ama la apariencia en el sentido en que dice sí a lo terrible de la vida, es dionisíaco. El arte es el más alto poder de lo falso, magnifica el mundo como error, santifica la mentira. En la apariencia del arte, la vida misma se transfigura. El artista es el que intenta abrir nuevas posibilidades en el mundo, el que intenta hacer de la vida una obra de arte .

2. Cómo el “mundo verdadero” acabó convirtiéndose en una fábula

Este capítulo es una breve historia de la filosofía al hilo de la contraposición “mundo real”/”mundo aparente”. Al igual que en el capítulo anterior se realiza una severa crítica a la metafísica u ontología ya que, según Nietzsche, está infectada de platonismo. Es decir, que ha creado un supuesto mundo verdadero para escapar a lo problemático y terrible de este mundo. Ese “mundo verdadero”, totalmente ajeno a los sentidos, es considerado el primero, el perfecto, el sublime, cuando en realidad es nada, no-ser. Nietzsche examina en este breve capítulo cómo ha ido degenerando el mundo de las Ideas de Platón propuesto por Platón en sucesivas fases. Estas seis etapas son: Platón, Cristianismo, Kant, Ilustración, Positivismo, Nihilismo y Zaratustra.

a) Comienzos del siglo IV, en Atenas: Platón.

Historia de un error

1.

El mundo verdadero, asequible al sabio, al piadoso, al virtuoso,—él vive en ese mundo, es ese mundo.

(La forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente. Transcripción de la tesis “yo, Platón, soy la verdad”.)

Platón: Primera formulación del error: el mundo de las “Ideas”. Este mundo “verdadero” es asequible al sabio y al virtuoso. Recuérdese la conexión socrática entre saber y virtud: sólo quien conoce la Idea del Bien puede actuar virtuosamente. El acceso al “mundo verdadero” implica la renuncia a este mundo de apariencias, la huida de la caverna. El filósofo vive en ese mundo de Ideas, es ese mundo.

En este primer momento, debido al genio de Sócrates y Platón, el “mundo verdadero” es una hipótesis simple y convincente. Su único fundamento es la altura intelectual de sus fundadores: de ahí la máxima “yo, Platón, soy la verdad”.

b)Temprana Edad Media: Cristianismo.

2. El mundo verdadero, inasequible por ahora, pero prometido al sabio, al piadoso, al virtuoso (“al pecador que hace penitencia“).

(Progreso de la Idea: ésta se vuelve más sutil, más capciosa, más inaprensible,—se convierte en una mujer, se hace cristiana…)

El platonismo se funde con el cristianismo. Pero, a causa de esta fusión, la relación entre el hombre y el otro mundo mediante la razón se debilita poco a poco, hasta llegar a ser sustentada sólo por la fe. De esta manera, el mundo verdadero se aleja, se hace inaccesible “ahora”, y es prometido tras la muerte al que hace penitencia.

El mundo de las Ideas es simplemente una promesa nunca cumplida. La idea se vuelve “más sutil, más capciosa, más inaprensible” , se convierte en “mujer”. Obsérvese el machismo chabacano de Nietzsche al entender que la naturaleza femenina consiste en una promesa sexual nunca cumplida.

c) Siglo XVIII europeo: Ilustración

3. El mundo verdadero, inasequible, indemostrable, imprometible, pero, ya en cuanto pensado, un consuelo, una obligación, un imperativo.

(En el fondo, el viejo sol, pero visto a través de la niebla y el escepticismo; la Idea, sublimizada, pálida, nórdica, konigsberguense.)

La Ilustración y Kant demostraron que las bases teóricas del error metafísico platónico-cristiano eran falsas. La única realidad es la Naturaleza. Para Kant el límite del conocimiento está marcado por la experiencia sensible. El mundo inteligible, el mundo de las ideas, es indemostrable e imprometible. Pero este mundo no desaparece totalmente. En cuanto el hombre no es sólo un fenómeno natural sino también un ser moral está legitimado a “postular” (pensar) la existencia de Dios, la inmortalidad del alma y su propia libertad pues nuestra naturaleza moral no puede sostenerse sin estos “consuelos”. La existencia de Dios se sostiene por el imperativo moral.

Éste es el mismo sol de Platón en cuya alegoría de la caverna el sol es el símbolo de la Idea suprema. Pero la Idea se ha debilitado demasiado. Al principio era objeto directo del conocimiento, luego sólo prometida y ahora es sólo un postulado de la razón práctica, un objeto de “fe racional”, un sinsentido. El viejo sol, visto a través de la niebla del escepticismo ilustrado, de la niebla de Königsberg, la ciudad donde nació y vivió Kant.

d) Mediados del siglo XIX: Positivismo.

4. El mundo verdadero—¿inasequible? En todo caso, inalcanzado. Y en cuanto inalcanzado, también desconocido. Por consiguiente, tampoco consolador, redentor, obligante: ¿a qué podría obligarnos algo desconocido?…

(Mañana gris. Primer bostezo de la razón. Canto del gallo del positivismo.)

Impera el método científico como el único modo verdadero de conocimiento. El positivismo toma en serio la idea de Kant de que el conocimiento no puede ir más allá de la experiencia sensible y atribuye sus postulados de la razón práctica a inconfesables prejuicios teológicos. El “mundo verdadero” más allá de los sentidos queda como algo inalcanzado y desconocido. Y, por tanto, tampoco se sostiene la razón práctica kantiana: ya ni obliga, ni consuela, ni redime. Es decir, sin el consuelo de Dios y la inmortalidad del alma qué sentido tiene el deber.

Es el primer bostezo de la razón. Comienza a salir de nuevo la luz, comienza a despejarse la oscuridad creada por Platón, y la razón despierta de su sueño dogmático.

e) Nihilismo activo: Nietzsche.

5.

El “mundo verdadero”—una Idea que ya no sirve para nada, que ya ni siquiera obliga,—una Idea que se ha vuelto inútil, superflua, por consiguiente una Idea refutada: ¡eliminémosla!

(Día claro; desayuno; retorno del bon sens [buen sentido] y de la jovialidad; rubor avergonzado de Platón; ruido endiablado de todos los espíritus libres.)

Aparece Nietzsche, que comienza a hacer ver que la historia del mundo “verdadero” es la historia de un error. Esta es la época en que inicia su crítica a la metafísica, representada por Humano, demasiado humano (1878), El paseante y su sombra (1879) , Aurora (1881) y La ciencia jovial (1882). El primero de ellos está dedicado a los espíritus libres. Ante la inutilidad de la Idea, que ni siquiera obliga, se toma la decisión de eliminarla. Este es el nihilismo activo: destrucción de todos los valores suprasensibles heredados de Platón. Retorna el buen sentido, es decir, la asunción de que el único mundo que hay es éste en que vivimos y que el otro, el mal llamado “verdadero”, no era más que una carga. “Ruido endiablado de los espíritus libres”, “rubor avergonzado de Platón”. Es el momento del león.

f) INCIPIT ZARATUSTRA.

6. Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿acaso el aparente?… ¡No!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!

(Mediodía; instante de la sombra más corta; final del error más largo; punto culminante de la humanidad; INCIPIT ZARATHUSTRA[comienza Zaratustra] .)

Comienza Zarathustra: Llega la obra cumbre de Nietzsche Así habló Zaratustra (1883). Toda la metafísica occidental se había construido sobre un “mundo verdadero” imaginario pero que nos servía para orientarnos en el mundo de lo sensible. Es decir, nuestros criterios epistemológicos y morales provenían de ese “mundo verdadero”: el verdadero conocimiento era el conocimiento de las Ideas, el buen comportamiento era el comportamiento afín a la Idea del Bien. Pero ¿y qué hacer tras la desaparición de las Ideas? ¿qué hacer tras la muerte de Dios? ¿qué es verdadero? ¿qué falso? ¿qué esta bien? ¿qué está mal? Tras haber eliminado el “mundo verdadero” hemos eliminado ya no sabemos qué hacer en el “aparente”.

En este momento, surge Zarathustra, con su doctrina del eterno retorno y el superhombre. Es el momento de la sombra más corta, es decir, donde ya no hay engaños, donde todo se muestra tal como es. Es el momento del fin del error más largo, es el momento de la verdad. La afirmación del eterno retorno convierte la vida en lo absoluto y nos libera de las pesadas cadenas de la metafísica platónico-cristiana.

Bibliografía

  1. Deleuze, G.: Nietzsche. Barcelona: Anagrama, 1996
  2. Echegoyen Olleta, J.:Historia de la filosofía. Vocabulario y ejercicios. Madrid: Editorial Edinumen, 1996.
  3. Kundera, M.: La insoportable levedad del ser. Valenzuela, F. (trad.) Barcelona: Tusquets Editores, 1992.
  4. Nietzsche, F.:
    • Así habló Zaratustra. Sánchez Pascual, A. (trad.) Madrid: Alianza Editorial, 1992.
    • Crepúsculo de los ídolos. Sánchez Pascual, A. (trad.) Madrid: Alianza Editorial, 2002.
    • Ecce homo. Sánchez Pascual, A. (trad.) Madrid: Alianza Editorial, 1988.
    • El Anticristo. Maldición sobre el cristianismo. Cano G. (trad.) Madrid: Biblioteca Nueva, 2000.
    • El nacimiento de la tragedia. Sánchez Pascual, A. (trad.) Madrid: Alianza Editorial. 1994.
    • El paseante y su sombra. Arántegui, J. L. (trad.) Madrid: Siruela, 2003
    • La ciencia jovial [La gaya scienza]>. Cano, G. (trad.) Madrid: Biblioteca nueva, 2001.
    • La filosofía en la época trágica de los griegos. Moreno Claros, L. F. (trad.)Madrid: Valdemar, 2001
    • La genealogía de la moral. Sánchez Pascual, A. (trad.) Madrid: Alianza Editorial, 1986.
    • Más allá del bien y del mal. Sánchez Pascual, A. (trad.) Madrid: Alianza Editorial, 1988.
    • Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Luis Ml. Villanueva (trad.) Madrid: Editorial Tecnos, 1986
    • La voluntad de poder. Froufé, A. (trad.) Madrid: Edaf, 2001.
  1. Safransky, R.: ¿Cuánta verdad necesita el hombre? Ugarte, V. (trad.) Madrid: Lengua de trapo, 2004
  2. Savater, F.: Idea de Nietzsche. 3ª edición. Barcelona: Editorial Ariel, 2001
  3. Tejedor Campomanes, C.: Historia de la filosofía, 2 Bachillerato. Madrid, Ediciones SM, 2001

101 comentarios el “Texto PAU Nietzsche: Crepúsculo de los ídolos

  1. nietzschiana
    29 abril, 2009

    super bien explicado!! esto es lo q me voi a estudiar para el examen de mañana jajajaja

  2. Brian
    2 mayo, 2009

    Por favor podriamos darme una pequeña idea mas resumida de como hacer un comentario, es que la verdad la filosofía de nietzsche nunca la entendi…Así que si porfavor me puedes hechar una mano…Estoy haciendo el comentario de texto del crepúsculo y la opinión personal si me puedes hechar un mano porfavor te lo agradecería.

  3. Eugenio Sánchez Bravo
    2 mayo, 2009

    Si quieres que te ayude tienes que ser más concreto. ¿Qué parte exacta del texto no entiendes? ¿Tienes hecho un borrador de la opinión? ¿Estás dispuesto a leer para mejorar?

    Además, debes cuidar más la ortografía

  4. Brian
    2 mayo, 2009

    La de las tesis. Si se podría decir que si, si quieres te la mando. Siempre estoy dispuesto a mejorar. En cuanto a la ortografía, aquí no escribo con toda la propiedad que debería. Muchas gracias

  5. Eugenio Sánchez Bravo
    2 mayo, 2009

    Las cuatro tesis resumen el punto de vista de Nietzsche respecto a la oposición clásica de Platón mundo verdadero/mundo aparente. Para Nietzsche el mito de la caverna, renunciar a las apariencias para perseguir las ideas, es una traición a la vida, fruto de la pequeñez, la mezquindad, la cobardía. El nuestro es el mundo de las apariencias, del azar y el caos, más allá del bien y del mal.

    El cristianismo y Kant caen en el mismo error que Platón. Pero, evidentemente, ya carecen de la belleza y autoridad del filósofo griego.

    Si quieres entender mejor a Nietzsche te recomiendo la lectura de tres novelas. Leer es lo que marca la diferencia. Inspira preguntas nuevas y hace que busques nuevas respuestas. Anímate.

    Fiodor Dotoievski: Crimen y castigo.
    Hermann Hesse: El lobo estepario.
    Milan Kundera: La insoportable levedad del ser.

  6. mig91
    3 mayo, 2009

    me ha encantado esta informacion sobre nietzche!!podrias indicarme alguna página en la que pueda encontrar una buena contextualización para ponerla en el exámen?
    Muchas gracias

  7. Eugenio Sánchez Bravo
    3 mayo, 2009

    Creo que como contextualización debería servirte el primer párrafo del comentario:

    Este capítulo es una crítica a la metafísica occidental que, por miedo a lo problemático y terrible de la vida, ha construido un mundo inteligible que en realidad es nada, no-ser. Al mismo tiempo, se critica el privilegio que los filósofos han otorgado a la razón frente a los sentidos (excepto Heráclito) puesto que la razón les permite abandonar este mundo para dedicarse a la contemplación de las Ideas. También se acusa a los filósofos de colocar lo último (las Ideas) como lo primero, como lo que verdaderamente es, como sustancia, como causa sui.

    Nietzsche aclara, además, cuál es el origen de los errores de la metafísica y los halla en el lenguaje, en los supuesta evidencia de los hechos internos: el yo, la voluntad. Este es el origen de la “cosa”, la “sustancia”.

  8. Aissa
    6 mayo, 2009

    Hola, gracias por esta página tan maravillosa y buena para enteder mejor a Nietzsche me está ayudado mucho para mi examen que tengo proximamenente de este filoósofo.

    Gracias!!!

  9. Ana
    8 mayo, 2009

    Muchas gracias por toda la información de esta web, no sólo de Nietzsche, sino por las demás cosas colgadas que fomentan nuestro espíritu crítico.

    Con respecto al comentario de texto, ¿no sería conveniente que a parte de explicar las ideas del fragmento las relacionaramos con la crítica a la moral, la filosofía y a la religión para terminar hablando de la inocencia del devenir y el superhombre?

    Es que simplemente no me aprendo las cosas de memoria, sino que hago un esquema de la filosofía general de Nietzsche y después lo aplico…

    Muchas gracias otra vez!!

    • Eugenio Sánchez Bravo
      8 mayo, 2009

      Ojalá fuesen en ese sentido las aportaciones de los usuarios del blog. Todos nos ilustraríamos a los demás.

  10. *-*
    15 junio, 2009

    quisiera saber de que habla este filósofo en general, cual es su idea principal

  11. Eugenio Sánchez Bravo
    15 junio, 2009

    La idea principal de la filosofía de Nietzsche. Menuda pregunta.

    Es una crítica de los valores consagrados de la civilización occidental: el cristianismo, la democracia, el marxismo, los derechos humanos, la emancipación de la mujer, la verdad, el bien…

  12. Luna!
    20 abril, 2010

    Muchisimas gracias por la información!! Me ha servido de gran ayuda! espero tener el comentario de Nietzsche geniaL! Y que me sirva para el examen!

    ojalá todos los textos estuvieran comentados y explicados asi, estan fenomenal!

    Muchas gracias!!

  13. martos
    26 abril, 2010

    buenas me gustaria saber k se podria poner en 1 texto de selectividad del crepusculo de los idolos para tenerlo bien completo k cosas podria poner y en que destacar. yo suelo resaltar la critica a la cultura occidental (metafisica, filosofia, religion, moral) pero me gustaria tenerlo mas completo :D
    muxas grasias!!

    • Eugenio Sánchez Bravo
      26 abril, 2010

      Hola martos, no se puede preparar una respuesta genérica para el comentario de texto. Según el párrafo que caiga habrá que explicar sus ideas principales.

      Un saludo.

  14. martos
    27 abril, 2010

    vale muxas grasias pero entonse en selectividad si el texto es de la critica a la cultura occidental x ej: no se ponen todas las criticas que ase nietzche(moral,filosofia……..)?? solo se explica lo que venga en el texto…. no se puede poner algo mas….. bajaria la nota si pones mas contenido? grasias

  15. Eugenio Sánchez Bravo
    27 abril, 2010

    Este es el criterio de corrección de la primera pregunta:

    Cuestión 1ª: Que el alumno/a demuestre haber comprendido el texto edxplicando las ideas fundamentales que aparecen en él (sin limitarse a parafrasearlo, a resumirlo o a presentar un simple esquema del mismo), expresándose correctamente y demostrando una adecuada capacidad de asimilación de contenidos conceptuales.

  16. martos
    27 abril, 2010

    vale muxas grasias!!

  17. sara
    7 mayo, 2010

    excelente!!!!! me ha sido de gran ayuda para mi trabajo! :)

  18. ale
    9 mayo, 2010

    que capítulo es mas usual en pau?

  19. Eugenio Sánchez Bravo
    9 mayo, 2010

    Compruébalo por ti mismo en este enlace de exámenes PAU desde 2000

    http://auladefilosofia.net/category/historia-de-la-filosofia/examenes-pau/

  20. Paco Tejero
    5 marzo, 2011

    Mira que soy pardillo, no había visto esto hasta hoy.
    Estupendo trabajo.

  21. tatii
    11 marzo, 2011

    como mañana apruebe te monto un altar!!!! muy buen comentario graciassss

  22. Anónimo
    12 marzo, 2011

    Esta pagina es la mejor muchas gracias me ha sido muy util para mi examen!!!!!!!

  23. Lolee
    13 marzo, 2011

    Tengo una duda tengo que hacer un comentario de texto del fragmento 1 y tengo que relacionarlo con la posición filosófica del autor es decir con su pensamiento o teoría y no se como hacerlo ,he pensado en explicarle el nacimiento de la tragedia pero nose….

  24. Lolee
    14 marzo, 2011

    Mi examen me ha salidooo super bien muchas graciias no se que hubiese hecho sin estor textos!!!!!

  25. zulema
    12 abril, 2011

    Hola , muchas gracias por los textos asi podre estudiar mejor que mi examen es el 15 de abril.
    me seguire pasando por aqui es muy interesante

    • Eugenio Sánchez Bravo
      12 abril, 2011

      Hola zulema, me alegra que el comentario te haya servido. Gracias por dejar un comentario tan amable. Un saludo.

  26. zulema
    12 abril, 2011

    perdon por molestar de nuevo, leyendo el texto cuatro veo que todo es critica a la metafisica y a los filosofos que opinaban que los sentidos no son fuente fiable de conocimiento y para Nietzsche si , pues la razon a partir de socrates es la que a ocultado los impulsos , ( lo dionisio) resumiendo en la pregunta de justifica el texto con la postura filosofica del autor se deberia primero enumerar con pocas palabras que nos cuenta , segundo comenzar por darle un lugar el texto es una critica tal y tal… en la que se ve.. , tercero lo que diga el texto es con lo que lo tienes que relacionar ¿ no? {vamos yo lo entiendo asi} si habla todo el rato de los pesocraticos , sentidos y razon comenzariamos hablando de el nacimiento de la tragedia ( dionisio y apolo) y asi continuamos un poco con la filosofia del autor y concluimos con su solucion el superhombre.. ¿ no?
    perdona por molestar pero tengo dudas y creo que usted podria resolvermelas Gracias por su tiempo
    y perdone las molestias

    • Eugenio Sánchez Bravo
      12 abril, 2011

      Hola zulema, a la hora de hacer el comentario de texto tienes que atenerte a las ideas que aparecen en el texto. No se trata de contar toda la filosofía de Nietzsche.

      Un saludo.

  27. zulema
    12 abril, 2011

    esa es mi duda si te habla solo de razon y sentidos solo de el nacimiento de la tragedia ? , se quedaria incompleto ¿ no?.. de todas formas gracias

    • Eugenio Sánchez Bravo
      13 abril, 2011

      El criterio para el comentario de texto es:
      Que el alumno/a demuestre haber comprendido el texto, reconociendo y explicando los problemas,
      tesis o ideas fundamentales, no limitándose a enumerar ideas o definir términos, resumir o
      parafrasear el texto, sino seguir su estructura conceptual y argumentativa, mostrando una
      adecuada capacidad de asimilación de contenidos conceptuales.

      Es decir, lo importante es centrarte en el texto y explicar la argumentación del filósofo usando tus palabras demostrando que dominas los conceptos filosóficos específicos que aparezcan.

      Un saludo.

      Todos los criterios PAU 2011

  28. zulema
    14 abril, 2011

    Perdone se que soy muy pesada pero realmente no me queda claro como he de hacer el comentario de texto de Nietzsche , podria hacerme un pequeño ejemplo con este fragmento :
    Lo que nosotros hacemos de su testimonio, eso es lo que introduce la mentira, por ejemplo, la mentira de la unidad, la mentira de la coseidad, de la sustancia, de la duración…

    le estare eternamente agradecida

    • Eugenio Sánchez Bravo
      14 abril, 2011

      El origen de los conceptos metafísicos no está en la información que nos aportan los sentidos sino en lo que la razón hace luego con dicha información. Es la razón la que introduce las mentiras de la unidad, coseidad, sustancia y duración para dar consistencia a un mundo que es permanente y perpetuo cambio como decía Heráclito.

  29. Alba
    3 mayo, 2011

    Buenas! Este blog es genial, es de gran ayuda.

    Me gustaría preguntar una cosa que no tengo aun muy clara…en los exámenes de filosofía, en la pregunta de la temática, tenemos que hablar de lo que habla ese fragmento, incluyendo a que libro pertenece y demás, y en la justificación del autor, desarrollar el tema?

    Y, en El crepúsculo de los idolos, hasta el apartado de las 4 tesis de el autor…en que momentos se podría hablar del nihilismo, la voluntad de poder, etc a la hora de hacer un exámen?
    Mil gracias!
    Gracias :)

    • Eugenio Sánchez Bravo
      3 mayo, 2011

      Hola Alba, me alegra que el blog te resulte útil.

      Los materiales están pensados para la PAU de Canarias y tengo la sensación por las preguntas que haces que te examinas en otra comunidad autónoma con otro modelo de examen.

      El nihilismo está presente en todo el texto. La creación de un mundo inteligible es el gran error en la historia de la filosofía

      Un saludo.

  30. Alba
    3 mayo, 2011

    Si, la prueba es para Andalucía…
    Osea, que puedo meter en el capitulo 3, qe es lo q me entra en el examen en cualqier momento el nihilismo…?

    El error de la filosofia es la creacion de un mundo inteligible? No entiendo bien que quiere decir con eso… Yo veo más el error en la creacion de algo ininteligible,no?
    Gracias de nuevo

  31. Anónimo
    8 mayo, 2011

    INCREÍBLE, me ha sido de enorme ayuda!!!
    qué maravilla de explicaciones!!!

  32. Baby Blue
    12 mayo, 2011

    No soy muy dada a la filosofía porque me cuesta mucho estudiarla, pero gracias a esta detallada explicación del texto que entra en el examen de este filósofo he podido entenderlo mucho mejor.
    ¡Muchísimas gracias!

  33. Filosofeando
    14 mayo, 2011

    Hola Eugenio, una duda:
    ¿A qué se hace referencia cuando se dice que Nietzsche abandona la figura de Dionisio por la de Zaratrusta debido a la metafísica de Schopenhauer?

    • Eugenio Sánchez Bravo
      14 mayo, 2011

      Hola Filosofeando, las razones por las que Nietzsche elige al personaje Zaratustra para su obra más importante (Así habló Zaratustra) las expone él mismo en Ecce homo:

      No se me ha preguntado, pero debería habérseme preguntado qué significa cabalmente en mi boca, en boca del primer inmoralista, el nombre Zaratustra; pues lo que constituye la inmensa singularidad de este persa en la historia es justo lo contrario de esto. Zaratustra fue el primero en advertir que la auténtica rueda que hace moverse a las cosas es la lucha entre el bien y el mal, la trasposición de la moral a lo metafísico, como fuerza, causa, fin en sí, es obra suya. Mas esa pregunta sería ya, en el fondo, la respuesta. Zaratustra creó ese error, el más fatal de todos, la moral; en consecuencia, también él tiene que ser el primero en reconocerlo. No es sólo que él tenga en esto una experiencia mayor y más extensa que ningún otro pensador –la historia entera constituye, en efecto, la refutación experimental del principio del denominado “orden moral del mundo”–: mayor importancia tiene el que Zaratustra sea más veraz que ningún otro pensador. Su doctrina, y sólo ella, considera la veracidad como virtud suprema. Esto significa lo contrario de la cobardía del “idealista”, que, frente a la realidad, huye; Zaratustra tiene en su cuerpo más valentía que todos los demás pensadores juntos. Decir la verdad y disparar bien con flechas, ésta es la virtud persa. ¿Se me entiende? La auto-superación de la moral por veracidad, la auto superación del moralista en su antítesis –en mí– es lo que significa en mi boca el nombre Zaratustra.

      Aparte de eso, la identificación de Zaratustra como la culminación de Dioniso está presente tanto en El crepúsculo de los ídolos como en Ecce homo:

      Esta obra ocupa un lugar absolutamente aparte. Dejemos de lado a los poetas: acaso nunca se haya hecho nada desde una sobreabundancia igual de fuerzas. Mi concepto de lo “dionisiaco” se volvió aquí acción suprema; medido por ella, todo el resto del obrar humano aparece pobre y condicionado. Decir que un Goethe, un Shakespeare no podrían respirar un solo instante en esta pasión y esta altura gigantescas, decir que Dante, comparado con Zaratustra, es meramente un creyente y no alguien que crea por vez primera la verdad, un espíritu que gobierna el mundo, un destino, decir que los poetas del Veda son sacerdotes y ni siquiera dignos de desatar las sandalias de un Zaratustra, todo eso es lo mínimo que puede decirse y no da idea de la distancia, de la soledad azul en que esta obra vive. Zaratustra tiene eterno derecho a decir: “Yo trazo en torno a mí círculos y fronteras sagradas; cada vez es menor el número de quienes conmigo suben hacia montañas cada vez más altas, yo construyo una cordillera con montañas más santas cada vez.” Súmense el espíritu y la bondad de todas las almas grandes: todas juntas no estarían en condiciones de producir un discurso de Zaratustra. Inmensa es la escala por la que él asciende y desciende; ha visto más, ha querido más, ha podido más que cualquier otro hombre. Este espíritu, el más afirmativo de todos, contradice con cada una de sus palabras; en él todos los opuestos se han juntado en una unidad nueva. Las fuerzas más altas y más bajas de la naturaleza humana, lo más dulce, ligero y terrible brota de un manantial único con inmortal seguridad. Hasta ese momento no se sabe lo que es altura, lo que es profundidad, y menos todavía se sabe lo que es verdad. No hay, en esta revelación de la verdad, un solo instante que hubiera sido ya anticipado, adivinado por alguno de los más grandes. Antes del Zaratustra no existe ninguna sabiduría, ninguna investigación de las almas, ningún arte de hablar: lo más próximo, lo más cotidiano, habla aquí de cosas inauditas. La sentencia temblando de pasión; la elocuencia hecha música; rayos arrojados anticipadamente hacia futuros no adivinados antes. La más poderosa fuerza para el símbolo existida con anterioridad resulta pobre y un mero juego frente a este retorno del lenguaje a la naturaleza de la figuración. ¡Y cómo desciende Zaratustra y dice a cada uno lo más benigno! ¡Cómo él mismo toma con manos delicadas a sus contradictores, los sacerdotes, y sufre con ellos a causa de ellos! Aquí el hombre está superado en todo momento, el concepto de “superhombre” se volvió aquí realidad suprema, en una infinita lejanía, por debajo de él, yace todo aquello que hasta ahora se llamó grande en el hombre. Lo alciónico, los pies ligeros, la omnipresencia de maldad y arrogancia, y todo lo demás que es típico del tipo Zaratustra, jamás se soñó que eso fuera esencial a la grandeza. Justo en esa amplitud de espacio, en esa capacidad de acceder a lo contrapuesto, siente Zaratustra que él es la especie más alta de todo lo existente, y cuando se oye cómo la define, hay que renunciar a buscar algo semejante.

      el alma que posee la escala más larga y que más profundo puede descender,

      el alma más vasta, la que más lejos puede correr y errar y vagar dentro de sí, la más necesaria, que por placer se precipita en el azar,

      el alma que es, y se sumerge en el devenir, la que posee, y quiere sumergirse en el querer y desear,

      la que huye de sí misma, que a sí misma se da alcance en los círculos más amplios,

      el alma más sabia, a quien más dulcemente habla la necedad, la que más se ama a sí misma, en la que todas las cosas tienen su corriente y su contracorriente, su flujo y su reflujo.

      Pero esto es el concepto mismo de Dioniso. Otra consideración conduce a idéntico resultado. El problema psicológico del tipo de Zaratustra consiste en cómo aquel que niega con palabras, que niega con hechos, en un grado inaudito, todo lo afirmado hasta ahora, puede ser a pesar de ello la antítesis de un espíritu de negación; en cómo el espíritu que porta el destino más pesado, una tarea fatal, puede ser, a pesar de ello, el más ligero y ultraterreno –Zaratustra es un danzarín–; en cómo aquel que posee la visión más dura, más terrible de la realidad, aquel que ha pensado el “pensamiento más abismal”, no encuentra en sí, a pesar de todo, ninguna objeción contra el existir y ni siquiera contra el eterno retorno de éste, antes bien, una razón más para ser él mismo el sí eterno dicho a todas las cosas, “el inmenso e ilimitado decir sí y amén.”… “A todos los abismos llevo yo entonces, como una bendición, mi decir sí.” Pero esto es, una vez más, el concepto de Dioniso.

      • Filosofeando
        14 mayo, 2011

        Hola Eugenio: pero a mi lo que me gustaría saber y si no es mucha molestia, es que Nietzsche dice en Ecce homo que abanadona la figura de Dionisio para mandar al olvido cualquier consuelo metafísico. Pero es que, hay algo que no entiendo. ¿Qué tiene Dionisio o lo diaonisiaco de metafísico? (Concretamente dice que abandona la figura de Dionisio porque representa la metafícia de Shopenhauer…

        • Eugenio Sánchez Bravo
          14 mayo, 2011

          No localizo ahora esa expresión concreta pero sí la recuerdo. Zaratustra es para Nietzsche un nuevo comienzo. La figura de Dioniso está ligada a su primer libro, El nacimiento de la tragedia, donde son fundamentales las influencias de Schopenhauer y Wagner. Lo Dionisiaco tiene muchas de las características de la Voluntad de Schopenhauer, son ideas demasiado próximas. En Así habló Zaratustra Nietzsche busca un nuevo comienzo, decir sí a la vida en lugar del pesimismo existencial de Schopenhauer, decir sí a las pasiones frente al ascetismo del Parsifal de Wagner, dejar atrás cualquier tipo de metafísica. Por eso sustituye a Dioniso por Zaratustra, para distanciarse de El nacimiento de la tragedia. Pero, de todos modos, hasta el final sigue viendo a Zaratustra como la culminación de lo dionisiaco. Lo puedes ver en uno de los textos que cito más arriba.

  34. Filosofeando
    14 mayo, 2011

    Eugenio, muchas gracias =) (Por la respuesta y por la rapidez). Saludos. Por cierto, muchísimas gracias por estas páginas, usted ha hecho algo que muy pocas personas harían o se atreverían a hacer. Sinceramente, mis felicitciones. No tiene ni idea (o, probablemente sí, de la cantidad de ayuda que sus páginas ofrecen a los estudiantes de filosofía). Sinceramente, muchas gracias.

  35. graciela
    17 junio, 2011

    Gracias, sumamente clara y agradable la lectura de tus comentarios.

  36. roger alberto camas herrera
    26 julio, 2011

    Saludos profesor, amí tambien me gusta la filosofía y su página me ha servido de mucho apoyo para mis clases.

    Buena página de apoyo.

    SALUDOS.

  37. mikeboix
    19 noviembre, 2011

    Muy buenas, me está sirviendo de mucho tu página pero tengo una duda sobre lo que has escrito en el aparatado d) sobre la causa sui.

    “Todos los conceptos supremos, todos los valores supremos son causa sui: lo existente (lo que realmente es en contraposición a lo que es mera sombra o engaño, el interior de la caverna platónica), lo incondicionado (el noumenon kantiano en contraposición a la apariencia fenoménica), lo bueno, lo verdadero, lo perfecto… nada de esto puede estar sujeto al devenir, al tiempo, han de ser realidades eternas.”

    No entiendo si dices esto refiriéndote a una crítica irónica que realizaba Nietzsche o si realmente es lo que él opinaba. Y el problema es que anteriormente dejó bien claro que no creía en lo eterno, y sin embargo ahora dice que los valores supremos son eternos…

    Gracias.

    • Eugenio Sánchez Bravo
      19 noviembre, 2011

      Hola mike, me alegra que el comentario te resulte de ayuda. El tono de Nietzsche en ese párrafo es irónico y crítico. Un saludo.

  38. PACO
    26 febrero, 2012

    En primer lugar tengo que decirle Eugenio su página me ha servido bastante a la hora de analizar con profundizar el texto de NIetsche. Además tengo que darle mi sincera enhora buena por su blogs. UN SALUDO.

  39. Ana
    28 febrero, 2012

    ¡Buenas! Estoy estudiando a este filósofo y la página me ha ayudado mucho, gracias por compartir toda esta información.
    Tengo próximamente un examen sobre Nietzsche y no me quedó muy claro en que consiste en NIHILISMO y los distintos tipos (activo, pasivo y reactivo)
    Ojalá pudiese ayudarme.
    Un saludo

    • Eugenio Sánchez Bravo
      28 febrero, 2012

      Hola, la definición de nihilismo que aparece en este blog está tomada de la Historia de la Filosofía de Javier Echegoyen Olleta. Es la respuesta habitual en la PAU. Hay tres figuras nihilistas: el cristiano que pone el sentido de su vida en el más allá y no en esta vida que es la que hay, el personaje de Dostoievski que dice “Si Dios ha muerto todo está permitido”, y el nihilismo activo, por ejemplo, el propio Nietzsche, que destruye todas las ídolos de occidente, desde el cristianismo a la democracia.

  40. PACO
    3 marzo, 2012

    Buenas, enhorabuena por su página porque me ha servido de mucho como método de estudio. Sin embargo, mi duda es la siguiente: usted podría poner en su blogs un breve resumen de la ”Crítica de la Razón Pura”. Muchas gracias. Espero su contestación. Un saludo.

  41. Alba
    11 abril, 2012

    Hola, esta perfecta esta pagina sirve de gran ayuda. Tenia una pregunta, que aporta la filosofia de nietzsche a la actualidad?Gracias un saludo!

  42. Jose
    1 mayo, 2012

    Buenas, soy un alumno andaluz y tengo dudas de como hacer un comentario de texto.Se que los criterios de la selectividad andaluza son distintos a los de otras Comunidades, pero quisiera que aunque sean distintos me echara un cable ya que me agobio mucho y no se como hacer este comentario:

    Pongo a un lado, con gran reverencia, el nombre de Heráclito. Mientras que el resto del pueblo
    de los filósofos rechazaba el testimonio de los sentidos porque éstos mostraban pluralidad y
    modificación, él rechazó su testimonio porque mostraban las cosas como si tuviesen duración y
    unidad. También Heráclito fue injusto con los sentidos. Estos no mienten ni del modo como creen
    los eléatas ni del modo como creía él, no mienten de ninguna manera. Lo que nosotros hacemos
    de su testimonio, eso es lo que introduce la mentira, por ejemplo la mentira de la unidad, la
    mentira de la coseidad, de la sustancia, de la duración… La “razón” es la causa de que nosotros
    falseemos el testimonio de los sentidos. Mostrando el devenir, el perecer, el cambio, los sentidos
    no mienten… Pero Heráclito tendrá eternamente razón al decir que el ser es una ficción vacía. El
    mundo “aparente” es el único: el “mundo verdadero” no es más que un añadido mentiroso…”
    NIETZSCHE, F.: El Crepúsculo de los Ídolos, “La razón en la filosofía-

    Las preguntas son las siguientes:
    2) Comentario del texto:
    Apartado a) Explicación de las dos expresiones subrayadas.
    Apartado b) Exposición de la temática.
    Apartado c) Justificación desde la posición filosófica del autor.
    3) Relación del tema elegido con otra posición filosófica y valoración razonada de su actualidad.

    • Eugenio Sánchez Bravo
      1 mayo, 2012

      Hola Jose,

      por desgracia, no me aparecen subrayada ninguna expresión.

      La temática la tienes bien explicada en el comentario y la justificación puedes encontrarla en cualquier libro de texto que te explique la crítica a la metafísica de Nietzsche.

      En cuanto al tercer tema puedes elegir a Parménides o Platón.

      Un saludo.

  43. Jose
    1 mayo, 2012

    Perdona las dos expresiones a deifinir son:Mundo verdadero y testimonio de los sentidos.

  44. Jose
    1 mayo, 2012

    En la pregunta número 3, si a usted le pusieran este texto, con que filósofo establecería usted la relación.Me ha propuesto Parménides y Platón, pero cual sería el más indicado para usted. Y la pregunta más importante: ¿con que autor compararía usted la crítica a la metafísica de Nietzche?-con Schopenhauer, Platón, Heráclito, Sócrates…?¿

    • Eugenio Sánchez Bravo
      1 mayo, 2012

      Platón es más fácil.

      Esa que llamas la pregunta más importante está mal formulada. No puedes poner en el mismo saco a Schopenhauer y a Platón.

  45. Jose
    1 mayo, 2012

    Perdona las expresiones son:Mundo verdadero, Mundo aparente y Testimonio de los sentidos

  46. Jose
    1 mayo, 2012

    Entonces usted compararía la crítica a la metafísica de Nietzche con la crítica a la metafísica de Platón o como es eso?¿, es que no entiendo muy bien con que autor es mejor comparar la crítica a la metafísica de Nietzche.

  47. jesi
    7 mayo, 2012

    Muy buen comentario muchas gracias

  48. Juulian
    19 mayo, 2012

    premio nobel a Eugenio, que sería de mi y de mas de uno sin esta página.

  49. Anónimo
    27 mayo, 2012

    Te adoramos Nietzshe!!!

  50. Anónimo
    7 abril, 2013

    Espectacular. Gracias.

  51. Alina Necsoiu
    27 abril, 2013

    A ver si me puedes orientar un poquito. El libro que tengo de Nietzsche Crepusculo de los idolos es de la editura dialogo y esta repartido entre El problema de Socrates, La razon en la filosofia, Como el mundo se acabó convirtiendose en una fabula, La moral como contranaturaleza y Los mejoradores de la humanidad. Los posible terminos de definir dijo el profesor que sería razón, moral , nihilismo y voluntad. En cual de los apartados me tengo que centrar mas?Cual es mas importante? Lo que yo he visto que razon y moral por ejemplo estan en La moral como contranaturaleza.

  52. Alina Necsoiu
    27 abril, 2013

    Por ejemplo aqui veo que tienes comentado solo La razon en la filosofia y Como el mundo verdadero acabo convirtiendose en una fabula estos son mas importantes?

    • Eugenio Sánchez Bravo
      27 abril, 2013

      Hola Alina:

      La razón en la Filosofía, La moral como contranaturaleza y Cómo el mundo se acabó convirtiendose en una fabula.

      Esos tres capítulos tienen suficiente información para resolver los cuatro conceptos.

  53. Alina Necsoiu
    27 abril, 2013

    gracias

  54. Alina
    2 mayo, 2013

    Corrigeme y puntuame por favor esta redacción de relacionar a Nietzsche con asuntos de actualidad.
    En el examen esto tiene un punto.

    El nihilismo según Nietzsche es causa de la ,,indigestión,,.

    No saber discernir, no saber decir no, el decir sí incondicionalmente. ¿Por compasión? ¿Por pena? Por no atreverse a ser uno mismo. Por ello el nihilista va con miedo, tanteando el terreno, estudiándolo, siempre con la conciencia fuera y, en ninguno de los casos, con la conciencia dentro. Ello supondría reconocer sus gustos, sus instintos, sus miedos, sus traumas, su inacción. Freud diría: supondría reconocer su inconsciente.

    En la actualidad se vive muy claramente este panorama. La tolerancia ilimitada a llegado al punto de tolerar al intolerante. Esto supone, a causa de esta contradicción interna, uno de los grandes problemas que jamás ha vivido la humanidad: la pérdida de referentes éticos, estéticos y metafísicos.

    Ahora se dice: “No tengo ética. Todo vale”; “No tengo gusto estético. Todo (o nada) me gusta”; “la verdad no existe, es subjetiva, es opinión”. ¡Esto es como una enfermedad! ¡Cuánto daño hace!.

    Un color, una nota musical o una palabra ya no tienen nada en sí, han perdido su esencia. Nadie se detiene a sentir un Re o a mirar el color naranja o a comprender la palabra “ser”. ¿Por qué? Por el ritmo acelerado de la modernidad, donde lo que prima es lo que puede consumirse lo más rápidamente (para seguir consumiendo). Una sinfonía, un cuadro o una poesía serán disfrutadas de mala manera. No se escuchará, ni se contemplará, ni se sentirá como algo íntimo, como algo de sentido especial, sino como una sinfonía más, un cuadro más, una poesía más. Serán objetos en un mar de objetos. Como gotas de agua. No importa cuál se viva antes. Todas son lo mismo pues todas tienen en común el estar delante y detrás, el estar antes y después de otros objetos. Después de la sinfonía viene otra, después del cuadro… ¡todavía queda por ver todo un museo!. ¿Y después de la poesía? Hay más poetas.

    Demasiada avidez de conocimiento, demasiado exigirse saberlo todo ya. Así no se disfruta. No hay paz, calma, reposo. Nada reposa. Mientras inicias algo nuevo todavía está de vuelta el eco de lo anterior. ¿Al final? Ruido.

    • Eugenio Sánchez Bravo
      2 mayo, 2013

      Hola Alina, me gusta que hayas orientado la opinión sobre Nietzsche hacia el arte y la Estética. Me parece válido tu punto de vista. Personalmente insistiría más en que el factor determinante de la Modernidad es la necesidad permanente de novedades lo cual impide como dices el poder apreciar la obra de arte. Todo se vuelve superficial, mercancía. Los mecanismos de la publicidad lo han invadido todo.

      Saludos.
      Eugenio.

  55. Alina
    3 mayo, 2013

    gracias por poder compartir esto. Es usted una gran ayuda para mucha gente.

  56. Cristiiii
    4 mayo, 2013

    Muchísimas gracias por esta información, me ha sido de mucha ayuda frente a una selectividad que tengo próxima. ¡Mil gracias de nuevo! Un saludo

  57. David
    2 abril, 2014

    ENORME EUGENIO SÁNCHEZ BRAVO! BRAVO! BRAVO!

  58. Mei
    16 abril, 2014

    Muchas gracias. Me ha sido muy útil.

  59. Carlota
    21 abril, 2014

    Hola Eugenio, lo primero felicitar por la página y por que gracias a las respuestas anteriores me ha resuelto muchas dudas.
    ¿Podría darme una definición a la voluntad de poder? Mis apuntes son un poco liosos y no se exactamente cual sería la definición correcta.
    Muchas gracias

    • Eugenio Sánchez Bravo
      21 abril, 2014

      Hola Carlota, no sé si te servirá pero esta es mi respuesta al enigma de la voluntad de poder:

      la “voluntad de poder” en Nietzsche no es el “tirano” que desea más y más poder, dinero, esclavos… Esta “voluntad de poder” que viene desde Calicles y Trasímaco tiene carencias, está mermada, es defectuosa, siempre insatisfecha.

      Gilles Deleuze (que, por cierto, se tiró de un ¿sexto piso? cuando la vida ya no le parecía interesante) da una interpretación muy hermosa de la “voluntad de poder”. Dice que en Nietzsche “voluntad de poder” es “poder de la voluntad”, es decir, es una voluntad plena que no quita, sino que da, como la del artista que no puede evitar parir su obra. Ese es para Nietzsche el verdadero übermensch, el artista: el que ama la vida, las apariencias y las transforma para crear la obra de arte. La “voluntad de poder” crea, da, se ofrece en sacrificio. No roba ni mata como pensaron los nazis.

      Saludos
      Eugenio.

      • Carlota
        22 abril, 2014

        Muchas gracias Eugenio, si me ha servido la respuesta, gracias. Saludos

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